Friday, May 29, 2020

La soberanía alimentaria y las fuentes renovables de energía

La soberanía alimentaria y las fuentes renovables
de energía


Por
Madelaine Vázquez Gálvez*
La agricultura sostenible,
la soberanía alimentaria
y las fuentes renovables de energía atesoran presupuestos con profundos vasos comunicantes  

 
En la actualidad existe una situación altamente compleja en el ámbito alimentario. Una parte de la población sufre de subnutrición y hambre, mientras que la otra exhibe indicadores de malnutrición por exceso. La misma cantidad de hambrientos, cerca de mil millones, se equipara con las personas que padecen de obesidad. Aproximadamente, un tercio de la producción de alimentos se despilfarra y no llega al consumidor; los datos de la producción mundial de alimentos indican que, distribuida equitativamente, sería sin duda suficiente para proporcionar una dieta aceptable a cada una de las personas que actualmente viven en el mundo.

Por otro lado, dentro de la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, los Jefes de Estado y de Gobierno de 189 países suscribieron la Declaración del Milenio, en la que se plantea, en su objetivo número uno, erradicar la pobreza extrema y el hambre, y en la meta número dos, reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre. Hoy ya se reconoce la imposibilidad de cumplir con tales objetivos.
Dentro de este complejo contexto se desarrollan las políticas de seguridad y soberanía alimentarias que se convierten en metas para los distintos países; y constituyen dos referentes que expresan una unidad dialéctica de gran pertinencia en la actualidad.
Se puede asegurar que la seguridad alimentaria es un concepto que ha variado con el tiempo, haciéndose cada vez más integral. Se admite una definición global, oficializada unánimemente por los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), durante la Cumbre Mundial de la Alimentación (1996), la cual reconoce la existencia de la seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para cubrir sus necesidades nutricionales y preferencias culturales para una vida sana y activa.
 

 
La seguridad alimentaria se estudia en componentes, ejes o dimensiones. De esta forma, existen tres componentes aceptados por todos: disponibilidad, acceso y aprovechamiento biológico. Otras corrientes incorporan los ejes de: consumo, estabilidad del abastecimiento y adecuación, y le otorgan diferentes niveles jerárquicos. Para los países en desarrollo, la disponibilidad, el acceso y la estabilidad de los abastecimientos resultan los componentes de mayor importancia.

Un aspecto esencial en la comprensión de la seguridad alimentaria lo refiere la doctora Ángela Leiva Sánchez cuando enfatiza en el uso eficiente de los recursos que nos brinda la naturaleza, es decir, tener en cuenta tal amplia diversidad con fines alimenticios. Esta autora señala que el Homo sapiens ha domesticado a lo largo de los siglos aproximadamente cerca de diez mil plantas, pero que el número de especies ampliamente cultivadas en la actualidad, apenas supera las 150. Destaca que según expertos la inmensa mayoría de la humanidad vive solo de doce especies de plantas alimenticias y cerca de 60% de las calorías se obtiene de alimentos como arroz, trigo y maíz. Esta evidente marginación de los fitorrecursos es sin duda un atentado a la sostenibilidad del planeta.

Para profundizar en la problemática de la seguridad alimentaria se suma el concepto de soberanía alimentaria, que aporta una nueva dimensión. Este concepto apareció en los debates públicos en 1996 y ha ganado una creciente relevancia internacional en los sectores de la sociedad civil. Fue introducido con mayor preeminencia por La Vía Campesina en Roma, durante la propia Cumbre Mundial de la Alimentación, y se asume como la facultad de cada pueblo para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria. Ello implica la protección del mercado doméstico contra los productos excedentarios que se venden más baratos en el mercado internacional, y contra la práctica del dumping (venta por debajo de los costos de producción). Más adelante, en el Foro del 2002 de Roma, se planteó que:

«La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos, comunidades y países a definir sus propias políticas agrícolas, pesqueras, alimentarias y de tierra que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a producir los alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, y a la capacidad para mantenerse a sí mismos y a sus sociedades».

Como se aprecia, el concepto de soberanía alimentaria adquiere un significado más sobresaliente, por su relación con la importancia del modo de producción de los alimentos y su origen, así como por su vínculo con la importación de alimentos baratos y en el subsiguiente debilitamiento de la producción y hasta de las poblaciones agrarias locales.

Según Peter Michael Roset, la soberanía alimentaria representa un enfoque holístico para el desarrollo rural, cuyos pilares son la reforma agraria, la seguridad alimentaria, la agricultura sostenible, el acceso a los mercados locales, los créditos y precios justos para los agricultores familiares, pobres rurales o sin tierra de todo el mundo. Este autor destaca el papel desempeñado por La Vía Campesina, la cual reconoce que la humanidad afronta un conflicto histórico entre dos modelos de desarrollo económico, social y cultural en el mundo rural; y enfatiza que la soberanía alimentaria se fundamenta en la idea de los derechos humanos, económicos y sociales que poseen todas las personas, entre los que se incluye el derecho a la alimentación. Los criterios de seguridad y soberanía alimentarias se complementan y fortalecen en la firme intención de garantizar la paz mundial.
 

 
En realidad, las proyecciones debieran estar encaminadas a lograr la participación de los pueblos en la definición de sus políticas agrarias, y a la eliminación de las políticas neoliberales que atentan contra los principios de la seguridad y soberanía alimentarias. En absoluto se ha erradicado el hambre y crece el daño al patrimonio genético, cultural y medioambiental del planeta, así como a la salud de su población. En conclusión, este orden económico internacional ha provocado el abandono de las prácticas agrícolas tradicionales del campesinado, el éxodo rural o la emigración y la asunción de estilos del comer inadecuados. La lucha por el logro de mejores propósitos requiere de acciones crecientes en las que se alcance un cambio de mentalidad a escala mundial.

En América Latina, con la excepción de Haití, todos los países tienen una disponibilidad de energía o consumo aparente mayor a los requerimientos mínimos. México, Cuba, Antillas, Dominica, Argentina, Brasil, Chile y Uruguay presentan una disponibilidad mayor o igual a 3 000 kcal per cápita por día, por encima de las normas establecidas por la FAO, según cifras actuales.

En el caso de Cuba antes del llamado Período Especial, la población cubana sobrepasaba los indicadores de consumo recomendados de energía y proteínas, no sufría de carencias alimentarias que se manifestaran en enfermedades crónicas visibles, aunque en los indicadores de salud aumentaban los índices de enfermedades no transmisibles.

Durante ese período la producción nacional de alimentos se redujo considerablemente entre 20 y 50%, así como la importación de alimentos. Vilda Figueroa Frade y colaboradores apuntan que en términos nutricionales, por ejemplo, en 1993 la ingestión de energía per cápita disminuyó a 1 863 kcal/día y las proteínas a 46 g/día, lo que significa una reducción de 63 y 59%, respectivamente, con relación al cuadro de 1988. En situación similar se produjo un decrecimiento en la ingestión de grasas, vitamina A, vitaminas del complejo B, hierro, calcio y otros nutrientes. No obstante, gracias a la distribución equitativa de los alimentos en ese período se evitaron carencias mayores desde el punto de vista calórico y nutricional.

Sin embargo, a partir de 1994 comenzó una recuperación, lenta en sus inicios y acelerada después, hasta el año 2000, en que se logran valores superiores a las 2 500 kcal de los requerimientos energéticos diarios. En la actualidad el suministro de energía alimentaria alcanza la cifra de 3 400 kcal y el consumo de proteínas totales es de 80 g/día, lo que evidencia que Cuba garantiza su seguridad alimentaria y existe la voluntad política de alcanzar metas superiores a las actuales. Se trata de continuar trabajando en el mejoramiento de los hábitos alimentarios de la población cubana, de gran incidencia en los indicadores de salud. Por ejemplo, en Cuba la prevalencia de obesidad es de 11,1% en los adultos, lo que sin duda favorece la aparición de enfermedades crónico-degenerativas. Por otra parte, resulta necesaria la aplicación de políticas agrarias que coadyuven al cumplimiento de los presupuestos de la soberanía alimentaria, con un alcance más cualitativo.
 

 
La desaparición del campo socialista constituyó una apreciable lección para reconsiderar el modelo agrícola cubano en tanto fuente de abasto de alimentos, sesgado además por los cánones de una agricultura altamente convencional. La aplicación de programas nutricionales para la seguridad alimentaria, el desarrollo de la agricultura urbana y periurbana, y la transición hacia una agricultura sostenible, con predominio de la innovación tecnológica y la sustitución de importaciones, son algunos de los basamentos que enmarcan las políticas actuales.

En tal sentido, el lineamiento 176 de la política económica y social del Partido y la Revolución expresa: «Continuar reduciendo las tierras improductivas y aumentar los rendimientos mediante la diversificación, la rotación y el policultivo. Desarrollar una agricultura sostenible en armonía con el medio ambiente, que propicie el uso eficiente de los recursos fito y zoogenéticos, incluyendo las semillas, las variedades, la disciplina tecnológica, la protección fitosanitaria, y potenciando la producción y el uso de los abonos orgánicos, biofertilizantes y biopesticidas». Ello evidencia que la voluntad política del Estado avala la necesidad de afianzar los presupuestos de la agricultura sostenible, como modelo capaz de lograr un manejo eficiente y eficaz en la producción de alimentos.

A tal efecto, el investigador y agroecólogo Fernando Funes-Monzote indica que ya se aprecian tres tendencias significativas: una es transitar del monocultivo a la diversificación, una segunda se manifiesta en el paso de la centralización a la descentralización, y la tercera tendencia se relaciona con la disminución de la importación de alimentos sobre las bases de una mayor autosuficiencia. Este proceso contrasta significativamente con la situación de la agricultura en el mundo, en la cual, además de la existencia en menor escala de la pequeña finca familiar, las tierras están preferiblemente destinadas a la producción de cereales y leguminosas para la alimentación animal, así como a usos no alimenticios: fabricación de papel y agrocombustibles.

En este escenario se insertan entonces las fuentes renovables de energía reconocidas como tecnologías amigables, que propician la conformación de ciclos cerrados, y están dirigidas a la conservación de los ecosistemas. En los ejemplos de la tecnología del biogás, los molinos de vientos, los arietes hidráulicos, las cocinas eficientes y la tracción animal, entre otras opciones, se encuentra una aproximación a la real infraestructura que debe soportar la producción y consumo de alimentos de forma viable y sostenible.

En el caso del biogás, resulta una aplicación de gran valor y bastante generalizada, por su uso como combustible económico y renovable para la cocción de alimentos, el alumbrado mediante lámparas adecuadas, en motores de combustión interna adaptados y para usos industriales y domésticos. Además de aportar un fertilizante orgánico de alta eficiencia, la producción de biogás contribuye al saneamiento ambiental.

Cuba cuenta con un sistema social que posibilita la integración de todos los factores que concursan para una verdadera propuesta de desarrollo sostenible. En consonancia con estos propósitos, la Sociedad Cubana para la Promoción de las Fuentes Renovables de Energía y el Respeto Ambiental (CUBASOLAR) desarrolla acciones para insertar las energías renovables dentro de este proceso, como vía para proponernos y alcanzar un nuevo modelo de desarrollo sostenible. Su trabajo se basa en el fortalecimiento de una mentalidad que asuma la promoción y aplicabilidad de las energías renovables y el respeto ambiental, con énfasis en el ámbito de la producción de alimentos. Para ello toma como referentes su proyección estratégica y el cumplimiento del lineamiento 247, que expresa «Potenciar el aprovechamiento de las distintas fuentes renovables de energía, fundamentalmente la utilización del biogás, la energía eólica, hidráulica, biomasa, solar y otras; priorizando aquellas que tengan el mayor efecto económico».

En tal sentido, CUBASOLAR interviene en diversos campos de actuación, que comprenden los ámbitos de comunicación, proyectos demostrativos, realización de encuentros nacionales e internacionales, y el seguimiento de estudios de caso. Especial significado cobra la celebración, de forma bienal, de los talleres internacionales, que en sus ediciones de 2008, 2010 y 2012, incluyeron la temática de «Seguridad alimentaria y fuentes renovables de energía». También se realiza un notable empeño en promover una mejor cultura alimentaria, en las publicaciones especializadas de la organización.


Posibles soluciones

La integración de la seguridad y soberanía alimentarias y las fuentes renovables de energía constituye un proceso en el que intervienen múltiples factores, por ello de manera global se consideran las soluciones siguientes:

• Desarrollar un modelo de agricultura sustentable, con proyectos agroecológicos, que sean social, económico y ambientalmente justos, con sistemas de producción que protejan la salud de los recursos del planeta y de sus ecosistemas, para la promoción de un desarrollo humano integral en las zonas rurales.
• Promover el enfoque de género: igualdad en el acceso y titularidad de tierras entre la mujer y el hombre.
• Promover un consumo responsable, en el cual el valor nutricional del alimento, el gasto energético para su producción y el impacto ambiental sean los principales elementos de juicio o de valor, y no la publicidad comercial.
• Preservar las culturas autóctonas. Consumo de productos locales.
• Establecer políticas de educación agroalimentaria y energética, como vía para transformar la realidad.
• Sustituir el modelo energético convencional, basado en los combustibles fósiles, por uno nuevo que privilegie el uso de las fuentes renovables de energía.
Sin duda, la agricultura sostenible, la seguridad y soberanía alimentarias, y la aplicación de las fuentes renovables de energía constituyen una tríada con profundos vasos comunicantes, cuyos principios debemos salvaguardar y desarrollar para las generaciones actuales y futuras.
* Ingeniera Tecnóloga en la especialidad de Tecnología y Organización de la Alimentación Social. Máster en Ciencias de la Educación Superior. Autora de varios libros, y conductora del programa «Con sabor», de la Televisión Cubana.
e-mail: madelaine@cubasolar.cu

Thursday, May 28, 2020

Producción de frutos de Jatropha curcas… Jatropha curcas fruit production

Producción de frutos de Jatropha curcas… Jatropha curcas fruit production

Por Yolai Noda Leyva*

(in English below)

Una de las variantes empleadas para la producción de biocombustibles, es el uso de cultivos agroenergéticos; sin embargo, la superficie de tierra que puede ser dedicada a los cultivos agrícolas que se utilizan en la alimentación humana, se reduce de manera rápida —especialmente como consecuencia de la erosión—, lo cual se estima en 100 000 km² por año. Esta situación desfavorable ha propiciado que diversos actores busquen alternativas que satisfagan las necesidades alimentarias de todos los países, y que, a su vez, ayuden a la mitigación del cambio climático causado fundamentalmente por el empleo de carburantes tóxicos. Una alternativa para enfrentar las crisis alimentaria y energética, así como los efectos negativos del cambio climático, es la asociación de cultivos como un sistema de siembra

que garantiza el reciclaje de nutrientes, mejora el ambiente y los agroecosistemas, y contribuye a la protección contra plagas y enfermedades y al control de las plantas arvenses. También se logra la producción diversificada de alimentos, un mejor aprovechamiento del espacio y el tiempo y, por consiguiente, un uso más adecuado de la tierra y de los insumos. Por tales motivos, se evalúo la producción de frutos en un área de Jatropha curcas (con tres años de establecida y con una densidad de 555 plantas/ha) en cultivo puro (S1) y asociado con yuca (S2). Se pudo constatar que la productividad fue mayor en el S2, la cual fue de 2 080 frutos con respecto a 1 942 para el S1. Por tanto, la producción de frutos estimada por planta fue de 416, si se considera que cada fruto pesa aproximadamente 3 g, el rendimiento por planta fue de 1,2 kg, para un rendimiento de 3,4 t/ha. Además de la producción adicional de la yuca, como cultivo alimenticio, la cual fue de 30 t/ha. Al respecto, son escasos los trabajos relacionados con la asociación de cultivos con Jatropha curcas, por lo que el estudio realizado constituye uno de los primeros pasos en la búsqueda de sistemas alternativos de producción agrícola, donde se alcancen mayores producciones por unidad de superficie que las obtenidas en las áreas de monocultivo cuando son mal manejados. Dicho sistema de siembra puede proveer, además, importantes beneficios agrícolas y económicos.

Descripción botánica La clasificación taxonómica de la Jatropha curcas, según Contran et al. (2013), es: reino: Plantae; subreino: Tracheobionta; división: Magnoliophyta; clase: Magnoliopsida; orden: Geraniales; familia: Euphorbiaceae; género: Jatropha; especie: Jatropha curcas.

One of the variants used for the production of biofuels is the use of agro-energy crops; however, the area of ​​land that can be dedicated to agricultural crops that are used for human consumption is rapidly reducing —especially as a consequence of erosion—, which is estimated at 100,000 km² per year. This unfavorable situation has led various actors to look for alternatives that meet the food needs of all countries, and which, in turn, help mitigate climate change caused fundamentally by the use of toxic fuels. An alternative to face the food and energy crises, as well as the negative effects of climate change, is the association of crops as a planting system.
It guarantees the recycling of nutrients, improves the environment and agro-ecosystems, and contributes to the protection against pests and diseases and to the control of weed plants. Diversified food production, better use of space and time and, consequently, more adequate use of land and inputs are also achieved. For these reasons, the production of fruits in an area of ​​Jatropha curcas (with three years of establishment and with a density of 555 plants / ha) in pure culture (S1) and associated with cassava (S2) was evaluated. It was found that productivity was higher in S2, which was 2,080 fruits compared to 1,942 for S1. Therefore, the estimated fruit production per plant was 416, if it is considered that each fruit weighs approximately 3 g, the yield per plant was 1.2 kg, for a yield of 3.4 t / ha. In addition to the additional production of cassava, as a food crop, which was 30 t / ha. In this regard, there is little work related to the association of crops with Jatropha curcas, so the study carried out constitutes one of the first steps in the search for alternative agricultural production systems, where higher productions per unit area are reached than the obtained in monoculture areas when they are poorly managed. Said planting system can also provide important agricultural and economic benefits.
Botanical description The taxonomic classification of Jatropha curcas, according to Contran et al. (2013), is: kingdom: Plantae; subreino: Tracheobionta; division: Magnoliophyta; class: Magnoliopsida; order: Geraniales; family: Euphorbiaceae; genre: Jatropha; species: Jatropha curcas.

 

* Máster en Ciencia e Investigadora Agregada de la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey (EEPF-IH).

Wednesday, May 27, 2020

Bio energy course

https://www.caribbeanclimate.bz/education/online-bio-energy-course/

Suministro de biogás rural… Rural biogas supply

Suministro de biogás rural… Rural biogas supply

Por Valentina Savrán* y Alexander López**

(in English below)

La Unidad Empresarial de Base Porcina (UEBP) El Colorado, ubicada en el municipio de Cabaiguán, en la provincia de Sancti Spíritus, Cuba, tiene en sus alrededores una comunidad rural, de igual nombre, con 74 viviendas y 232 habitantes. La UEBP posee dos biodigestores de cúpula fija (modelo chino modificado), con 45 y 50 m3 de digestión, respectivamente, construidos en el marco del proyecto Biomas-Cuba. Ambos biodigestores tratan las excretas de 600 cerdos (el 50 % de la masa animal de la UEBP). Los dos biodigestores en conjunto producen diariamente 90 m3 de biogás, debido a su alta eficiencia —a causa de mejoras en su diseño, a la disciplina de operación del sistema y a la dieta que se suministra a los cerdos (alimentos concentrados)—; sin embargo, la instalación productiva solo consume diariamente entre 15 y 17 m3, por lo que existe un excedente de 73-75 m3/día. Esta situación exigió buscar un uso alternativo e inteligente al biogás no aprovechado, y la decisión fue distribuirlo a la comunidad adyacente, cuya vivienda más cercana a la UEBP se encuentra a 100 m y la de mayor lejanía está a 270 m, para lograr un mayor aprovechamiento energético, mejorar las condiciones de vida de mujeres y hombres, así como eliminar la contaminación ambiental que se generaría al quemarlo en una antorcha, por las emisiones de CO2. La disponibilidad de biogás no permitía suministrarlo a todas las viviendas, por lo cual los criterios de selección fueron los siguientes: 1) priorizar las viviendas donde residieran trabajadores de la UEBP, y 2) en las que vivieran personas más vulnerables, como discapacitados físicos y visuales, ancianos y niños pequeños, que se completaron con las casas más cercanas. Considerando la distribución geográfica de las 31 viviendas seleccionadas se diseñó una red de distribución, la cual se construyó a partir de una línea central con una tubería de 18 mm (de polietileno de alta densidad), que alimenta a la UEBP, y de la cual parten tres ramales del mismo material que suministran biogás a las viviendas, mediante tuberías derivadoras de goma de 12 mm. Esta red tiene una longitud total de 2 150 m. Para conocer el volumen de biogás que entra a la red, proporcional al consumo de las viviendas y la UEBP, se instalaron dos contadores de biogás (para la comunidad y para la instalación productiva), y se realizan lecturas semanales. Para la limpieza del sulfuro de hidrógeno, un componente contaminante y corrosivo existente en el biogás, se diseñó un innovador sistema con dos filtros que contienen 25 kg de limallas de hierro cada uno y agua hasta una altura de 15 cm, los cuales permiten disminuir el contenido de sulfuro de hidrógeno, un gas corrosivo. La experiencia de producción de biogás a partir de excretas animales y su distribución para su uso doméstico, que se desarrolla en la UEBP y la comunidad rural El Colorado demuestra su pertinencia y factibilidad, y se convierte en una importante referencia del fomento de la agroenergía. El impacto de la red de distribución de biogás ha generado, tanto en la UEBP como en las viviendas, un positivo efecto en el ahorro de leña, electricidad y diésel, en la mejora de la calidad de vida y de trabajo, así como en el medioambiente. Además, la inversión de todo el sistema, incluidos los dos biodigestores, se recupera al final del segundo año de explotación.

The El Colorado Pig Business Unit (UEBP), located in the municipality of Cabaiguán, in the province of Sancti Spíritus, Cuba, has in its surroundings a rural community of the same name, with 74 homes and 232 inhabitants. The UEBP has two fixed dome biodigesters (modified Chinese model), with 45 and 50 m3 of digestion, respectively, built within the framework of the Biomas-Cuba project. Both biodigesters treat the excreta of 600 pigs (50% of the UEBP animal mass). The two biodigesters together produce 90 m3 of biogas daily, due to their high efficiency - due to improvements in their design, the discipline of operation of the system and the diet that is supplied to the pigs (concentrated feed) -; however, the production facility only consumes between 15 and 17 m3 daily, so there is a surplus of 73-75 m3 / day. This situation required seeking an alternative and intelligent use of unused biogas, and the decision was to distribute it to the adjacent community, whose closest home to the UEBP is 100 meters away and the one with the furthest distance is 270 meters away, in order to make better use of it. energy, improve the living conditions of women and men, as well as eliminate the environmental pollution that would be generated by burning it in a torch, due to CO2 emissions. The availability of biogas did not allow supplying it to all homes, so the selection criteria were as follows: 1) prioritize the homes where the UEBP workers reside, and 2) where the most vulnerable people live, such as the physically disabled and visuals, the elderly and young children, which were completed with the closest houses. Considering the geographical distribution of the 31 selected homes, a distribution network was designed, which was built from a central line with an 18 mm (high-density polyethylene) pipe, which feeds the UEBP, and from which Three branches of the same material that supply biogas to the homes start, using 12 mm rubber bypass pipes. This network has a total length of 2,150 m. To know the volume of biogas entering the network, proportional to the consumption of the homes and the UEBP, two biogas meters were installed (for the community and for the production facility), and weekly readings are carried out. For the cleaning of hydrogen sulfide, a contaminating and corrosive component existing in biogas, an innovative system was designed with two filters containing 25 kg of iron fillers each and water up to a height of 15 cm, which allow to reduce the content of hydrogen sulfide, a corrosive gas. The experience of producing biogas from animal excreta and its distribution for domestic use, which takes place in the UEBP and the rural community of El Colorado, demonstrates its relevance and feasibility, and becomes an important reference for the promotion of agro-energy. The impact of the biogas distribution network has generated, both in the UEBP and in homes, a positive effect in the saving of firewood, electricity and diesel, in the improvement of the quality of life and work, as well as in the environment. In addition, the investment of the entire system, including the two biodigesters, is recovered at the end of the second year of operation.

* Máster en Ciencias. Especialista en biogás, del municipio de Cabaiguán. ** Especialista en biogás, Cabaiguán.

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